Ausencia,
compañera de tantas noches grises,
te haz hecho aliada de la soledad,
engendraste a la tristeza y eres prima de la melancolia.
Una vez hubo un sueño,
eran días celestes,
corria feliz, sientiendo el viento.
Pero un día, me encontré contigo.
Ausencia,
me pareciste inocente
y te hice mi amiga.
Mar, quiero mar,
y entregarme a la quietud,
descansar de ti.
Abandonarte.
Te incrustas en las entrañas,
y te aferras como un niño a su madre.
¿Que haz hecho de los sueños?
los haz sentenciado al olvido,
a la inexistenica
y su final es de muerte.
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