Visitaba su hogar con regularidad, se expresaba con una voz afable, en el rostro se dibujaba una sonrisa y su discurso era armonioso. ¿Quién podría sospechar, que sólo eran apariencias?, distintas caretas y mascaras para no mostrar su verdadera imagen interna. Sólo eran ramas frondosas que no dejaban mirar lo medular de su vida, sus penas, sus fracasos, la carencia y la ausencia. Eran apariencias, sonreía, pero en su interior se configuraba de forma fatal la destrucción. Tal vez, no quiso molestar, y se entregó a la desesperanza. Quizás no pensó en su hijo, que dejaba a corta edad. No vio salida y tomó la decisión mortal. En su hogar, con una soga en el cuello, abandonó la vida y abrazo a la muerte.
jueves, 24 de septiembre de 2009
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Ausencia
Ausencia,
compañera de tantas noches grises,
te haz hecho aliada de la soledad,
engendraste a la tristeza y eres prima de la melancolia.
Una vez hubo un sueño,
eran días celestes,
corria feliz, sientiendo el viento.
Pero un día, me encontré contigo.
Ausencia,
me pareciste inocente
y te hice mi amiga.
Mar, quiero mar,
y entregarme a la quietud,
descansar de ti.
Abandonarte.
Te incrustas en las entrañas,
y te aferras como un niño a su madre.
¿Que haz hecho de los sueños?
los haz sentenciado al olvido,
a la inexistenica
y su final es de muerte.
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